Sin dudas, el cambio más significativo en rejuvenecimiento facial de los últimos diez años ha sido la introducción de tratamientos no quirúrgicos para la relajación de las arrugas faciales y la reposición del volumen perdido asociado a la flaccidez en el rostro.

Anteriormente, se utilizaban parafina y silicona para reponer volúmenes a veces con resultados desastrosos que incluían granulomas y parafinomas, incluso varios años después de aplicados.

En la década de 1980 aparecieron las inyecciones de colágeno pero, su potencial de generar reacciones alérgicas, las llevó al desuso.

En 2003, la introducción del ácido hialurónico inició la revolución de los rellenos o fillers, ya que su eficacia y seguridad estaban basadas en la investigación clínica.

El mercado respondió a la demanda y el interés por estos novedosos tratamientos no quirúrgicos con el desarrollo de numerosos fillers con características físicas, químicas y de duración particulares.

En la actualidad, de acuerdo a su duración, existen fillers temporales (de 6 meses a 1 año); semipermanentes (hasta 2 años, aproximadamente); y permanentes. Y, según su composición, encontramos fillers de colágeno, ácido hialurónico (HA), hidroxiapatita de calcio (CaHA), ácido poliláctico (PLLA) y polimetilmetacrilato (PMM).

Material, nombres comerciales y duración

Colágeno:
Zyderm-Zyplast (temporal).
Ácido hialurónico: Restylane-Perlane y Juvederm-Emervel (temporal).
Hidroxiapatita de Calcio: Radiesse (semipermanente).
Ácido poliláctico: Sculptra (semipermanente).
Polimetil metacrilato: Artefill (permanente).


¿Por qué elegimos el ácido hialurónico?

El ácido hialurónico es un componente natural de la piel, cordón umbilical, del tejido sinovial de las articulaciones y del cartílago. Es biodegradable, biocompatible y no inmunogénico (no produce alergias) razones por las cuales es considerado un filler ideal.

Es cierto que existen distintos tipos de productos cuyo ácido hialurónico difiere en su grado de “cross-linking”, su consistencia y su concentración haciéndolos adecuados a cada área a tratar. Su eficacia se logra por ocupación de espacio, por su propiedad de atraer agua y tiene un efecto indirecto al activar los fibroblastos dérmicos para producir nuevo colágeno.


¿Qué características tienen el resto de los rellenos?

Hidroxiapatita de calcio (CaHA): Consiste en un relleno formado por un 30% de microesferas de hidróxido de calcio suspendidas en un 7% de gel. Varias semanas después de inyectado, el gel es reabsorbido y las microesferas sirven de andamio para la formación de nuevo colágeno. Con el tiempo, las partículas de calcio y de iones de fosfato son degradadas y excretadas del organismo. Está contraindicado su uso en zona de labios y entrecejo por el riesgo de necrosis y formación de nódulos.

Ácido poliláctico (PLLA): Es un material similar al de las suturas reabsorbibles, estimula la formación de colágeno causando una reacción a cuerpo extraño acompañada de una fibrosis dérmica. El tratamiento requiere de varias sesiones para conseguir el resultado deseado. Se debe advertir al paciente que los resultados son graduales y la duración es de varios años.

Polimetilmetacrilato (PMM): Es el único relleno permanente aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos. Son microesferas de polímeros suspendidas en colágeno bovino con lidocaína. Esta composición obliga a realizar pruebas de alergia un mes antes de su inyección. Luego de la aplicación, la corrección inicial es debido al colágeno que se degrada en 2 a 3 meses. Durante ese período, las microesferas de PMM se encapsulan y generan el volumen deseado. Estas microesferas no se degradan, por lo tanto, los resultados alcanzados son permanentes.

Bibliogafía:

JAMA Facial Plast Surg 2013; 15 (1): 58-64
Actas dermo silfiliogr 2010: 101 (5) : 381-393




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