Los aspectos más difundidos de la contaminación son los ambientales y sus consecuencias climáticas. En la piel, las alteraciones que producen, se manifiestan en cambios de color, aparición de manchas, aceleración del envejecimiento y cáncer de piel.

Partículas microscópicas de humo, hollín, ácidos y otros contaminantes son liberados diariamente a la atmósfera, ya sea por las fábricas, los escapes de los autos, la quema de basura, entre otros. El tamaño microscópico de las partículas hace que éstas se filtren en las capas profundas de la piel, produciendo irritación, deshidratación, pérdida de elasticidad y de firmeza. Los efectos de la contaminación también provocan que el colágeno y la capa lipídica se descompongan, alterando su permeabilidad y la función de defensa.

Sin embargo, unos simples y pocos cambios en tu rutina diaria, sumados a una limpieza adecuada y el uso de antioxidantes pueden mitigar los efectos de la contaminación y lograr un impacto muy positivo en tu piel.


Ritual de limpieza

Debemos limpiar la cara a la mañana y a la noche. Quizá la noche sea el momento ideal para una limpieza más profunda y a conciencia para remover los contaminantes acumulados, el maquillaje y el sudor. El objetivo es realizar una excelente limpieza sin demasiada exfoliación para evitar el resecamiento y la irritación.  Para esto, aconsejo los siguientes tres pasos:

1. Limpiar. Retirar el maquillaje de los ojos con una solución suave que puede ser un desmaquillante especial para ojos o una solución micelar, empapando un algodón y dejando actuar unos segundos para luego retirar con una leve fricción en el sentido de la raíz a la punta de las pestañas,  luego colocar una buena cantidad de una emulsión de limpieza, masajear bien la zona de cara y cuello para poder remover la mayor cantidad de residuos y retirar la misma con un algodón. Finalizar con un enjuague con abundante agua tibia.

2. Neutralizar. La exposición a diversos contaminantes hace que se produzcan radicales libres, sustancias altamente reactivas e inestables que como han perdido un electrón tienden a rebotar entre ellas en búsqueda del electrón perdido tratando de quitárselo a una célula sana y así dañando el colágeno, responsable del sostén de nuestra piel. Para neutralizar a estas moléculas están los antioxidantes que en general se utilizan en sueros por la mañana y por la noche. Existen también alimentos ricos en antioxidantes que suman a la habilidad del organismo para autorepararse. Entre ellos se encuentran las verduras de hoja verde, las moras, cítricos, brócoli, tomate, espinaca.

3. Proteger. Uno de los efectos de la contaminación es la reducción de la capa de ozono, lo cual provoca que los rayos solares sean más dañinos al alcanzar la superficie de nuestra piel. Por este motivo, debemos crearnos un escudo protector. Lo ideal es utilizar un protector solar con un factor de protección 30, como mínimo, y aplicarlo incluso durante los días fríos y nublados. 


Bibliografía:
- Journal of Cosmetic Surgery 2014, 13: 85
- JID 2010; 130: 2719-2726
- JID 2008; 128: 8220


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