Encaremos el año empezando por la prevención y luego del descanso veraniego programemos el año juntos. El Programa Harmony está diseñado para entender mejor las necesidades de cada uno y pensar cómo acomodar los tratamientos necesarios según las épocas del año.

Entender el tipo de radiaciones solares y sus consecuencias nos ayudan a poder cuidarnos de una manera más consciente y responsable.

Muchas veces, el centro de confusión reside en el tipo de radiación solar -UVA y UVB- y cuál es la más dañina para nuestra piel. Hace un tiempo, se pensaba que la única que producía daño era la radiación UVB; por lo tanto, era nuestra principal fuente de preocupación.


¿Qué es la radiación ultravioleta?

La radiación UV es parte del espectro electromagnético que llega desde el sol hasta la tierra. Tiene longitudes de onda menores que la luz visible por eso no la podemos ver a simple vista. Estas ondas se clasifican por su longitud en UVA, UVB y UVC, siendo la UVA la de mayor longitud. Tanto la UVA y la UVB pueden atravesar la atmósfera y llegar a la superficie de la tierra.


Radiación UVA

La radiación UVA comprende el 95% de la radiación UV que llega a la superficie terrestre. A pesar de ser menos intensa es 30-50 veces más prevalente. Está presente con una intensidad similar durante todo el día y durante todo el año, puede penetrar las nubes y los vidrios.

La luz UVA atraviesa la piel con mayor profundidad y es la responsable del envejecimiento y la aparición de arrugas prematuras en zonas fotoexpuestas.

La radiación UVA es la mayor responsable de la producción del bronceado y causa daño acumulativo. No olvidemos que el bronceado es un mecanismo de defensa. Ya que la piel se oscurece en una tentativa infructuosa de prevenir mayor daño solar. Estas imperfecciones pueden llevar a cambios o mutaciones celulares que generen después cáncer de piel.


Radiación UVB

La radiación UVB es la principal causante del eritema o de que te pongas muy colorado y causa daño más superficial pero con mayor riesgo de desarrollo de cáncer de piel. Su intensidad varía con la hora del día, la ubicación geográfica y la estación del año. Su mayor intensidad es en verano entre las 10 y las 16 hs, mayor daño a mayor altitud y en áreas con superficies reflectivas como arena o nieve ya que permiten que la radiación rebote y que el 80% de los rayos vuelvan a pegarnos en la piel. Los rayos UVB no penetran significativamente los vidrios.


Medidas de protección

  • Protegerse de la radiación tanto en el exterior como en el interior.
  • Tratar de no estar expuestos al sol entre las 10 y las 16 horas.
  • Colocar films protectores de UV en vidrios de los autos y en las casas y oficinas de trabajo. Este film bloquea el 99,9% de la radiación UV y deja pasar el 80% de la luz visible.
  • En el exterior, protegerse con ropa, idealmente ropa con protección UV. Existe un índice UVP que indica que porcentaje de radiación atraviesa la tela. Existen también aditivos que se colocan en el lavarropas tipo suavizantes y que le dan un grado mayor de protección hasta el lavado siguiente.
  • Hay detalle pequeños que pueden ayudar: los colores claros reflejan más la luz así como las telas más densas. No olvidarse de sombreros de ala ancha y anteojos con protección UV en los lentes.


Protectores solares

La protección solar de un producto se mide por su Factor de Protección Solar (FPS) . El FPS indica la cantidad de tiempo que demoran los rayos UVB en poner colorada la piel usando un protector solar en comparación con lo que demoraría sin protección solar. La Skin Cancer Foundation considera necesaria para una protección adecuada un FPS de 30 o mayor.

La Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos aprobó 17 ingredientes para usarse en los protectores solares. Se clasifican en dos categorías: químicos y físicos. La mayoría son químicos. Éstos forman un fina capa sobre la piel que absorbe la radiación antes de que penetre en la piel. Los físicos reflejan la radiación y no permiten que llegue. La mayoría de los protectores tiene una mezcla de ingredientes químicos y físicos. Lo ideal es uno de amplio espectro que bloquee ambos tipos de radiaciones: UVA y UVB. 


Guía para la protección

  • Buscá la sombra entre las 10  y las 16 horas.
  • No te quemes con el sol.
  • Evitá las camas solares.
  • Cubrite con ropa adecuada, sombrero y anteojos.
  • Utilizá un protector solar de amplio espectro con FPS mayor a 30.
  • La aplicación de protector solar debe ser de aproximadamente 2 cucharadas de postre de protector para todo el cuerpo, 30 minutos antes de la exposición y repetir aproximadamente cada 2 horas o inmediatamente después de nadar o de transpirar mucho.
  • Mantené a los bebés fuera del sol hasta los 6 meses de edad.
  • Examiná tu piel con detenimiento una vez por mes
  • Hacete un control dermatológico anual.



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